Qué se revisó y por qué
El tablero de soporte que usábamos para el seguimiento de bombas sumergibles en campo acumulaba tres temporadas de riego sin una revisión de fondo. La información estaba, pero repartida entre hojas sueltas, planillas de taller y registros de caudal que llegaban por teléfono desde las fincas. Cuando una bomba trifásica empezaba a bajar de rendimiento, cruzar el caballaje del motor con el caudal real de extracción llevaba más tiempo del que un desagüe de obra puede esperar.
El trabajo no fue cosmético. Reordenamos las columnas para que el operador vea primero la presión de descarga y el estado del sello mecánico, y dejamos los datos administrativos al final. También separamos las alertas por tipo: una cosa es una caída de caudal por sedimentos en el impulsor y otra es una falla de fase en el tablero de bombeo. Mezclarlas generaba falsos positivos y visitas innecesarias.
Lo que quedó funcionando
Después del refresh, el equipo de mantenimiento identifica en pocos minutos si el problema está en la bomba, en la válvula de retención o en la alimentación eléctrica. Eso cambió la logística: ya no se manda una cuadrilla completa a un pozo cuando bastaba con revisar el tablero. En riego agrícola, donde una parada de dos días se nota en el cultivo, esa diferencia pesa.
Quedaron pendientes dos cosas. La integración automática de los medidores de nivel todavía se carga a mano, y el histórico de válvulas de hierro fundido por diámetro necesita una limpieza que dejamos para la próxima temporada baja. No es un sistema cerrado, es un tablero que sigue ajustándose con cada campaña.
Ver el primer caso de la serie o escribirnos desde contacto si necesitás revisar un tablero de bombeo similar.